Koans

Siempre me han gustado los bares, me parecen lugares que invitan a la diversión y a la conversación y hace años, yo tenía un bar de copas llamado “Drumon”.

Allí se hacían conciertos, teatro, se montaban fiestas temáticas y tratábamos de que no solo fuera un lugar de reunión en el que tomar alcohol y bailar de viernes a domingo, tratábamos de poner en práctica cualquier locura creativa que se nos viniera a la cabeza.

  –  ¿Y si proponemos a los clientes que inventen sus propios Koans? Les explicamos lo que son y vemos qué se les ocurre.

Los Koans se comienzan a utilizar en Japón en el S. XII por el maestro Myoan Eisai y consisten en preguntas que se plantean al discípulo para calibrar su avance hacia la iluminación. La cuestión que se plantea es lo menos relevante.  http://kenianunez.com/14-cat/casino_27.html El maestro trata de apartar al discípulo de las seguridades del pensamiento lógico desarrollando el pensamiento lateral.

– ¿Un concurso de Koans japoneses en un bar de copas? ¡Me gusta!


Así que colocamos en la barra del bar un cartel con la definición de Koan y las bases del concurso, y al lado, unas tarjetas y unos bolígrafos en una cesta, todo ambientado con motivos japoneses. Por último, unos pergaminos con los Koans más famosos, que pudieran servir como inspiración.

Samobor pokerstars home games ipad “El maestro hace un palmoteo y dice: Este es el sonido de dos manos, ¿cuál es el sonido de una sola mano?”

Que el discípulo encuentre la solución no es lo más importante; intentar resolverlo abre nuestra mente hacia nuevos lugares, nos obliga a pensar de manera diferente y si logramos interiorizar esa nueva manera de pensar y hacerla nuestra, estamos avanzando. Como diría el maestro: nos acercamos a la iluminación.

Así que, al cabo de unas semanas, abrimos la cesta de los Koans. ¡Y había muchísimos! Nunca olvidaré el primero de ellos:

buspirone and gabapentin “Si los gallos cantan, ¿pueden ir a Eurovisión?”.

No paramos de reírnos durante mucho rato, sabiendo que seguramente este sería de los más serios. ¿Acaso alguien esperaba otra cosa en un bar de copas?

Cuando un discípulo intenta resolver un koan, intenta dar respuesta a algo que quizá no la tenga, o tal vez, las respuestas sean múltiples y siempre sometidas a la subjetiva aprobación de aquel que lo formula.

De igual modo ocurre con muchas situaciones de nuestra vida. Nos llegan y no encontramos respuesta fácil ni difícil. Otras veces, la solución a los acontecimientos está sometida a la aprobación de una persona, un grupo o unas reglas sociales.

Demócrito dijo: “El agua puede ser buena o mala, útil o peligrosa. Pero para el peligro puede hallarse un remedio: expired gabapentin aprender a nadar”.

El peligro es el bloqueo, el inmovilismo, el fracaso. Ante una situación sin salida, cuando nos enfrentamos a una encrucijada en la que no encontramos una solución, Kūkatpalli 21 dukes casino free spins podemos  http://younitedwestand.com/19-cat/casino_5.html aprender a nadar. Porque eso implica también aprender a flotar y avanzar en un medio como el agua, que no es el nuestro.

Los Koans, como muchas situaciones de la vida nos obligan a pensar y a actuar diferente, con un pensamiento creativo, porque son acertijos cuya solución se aleja de un pensamiento lógico. La clave es hacerlo de forma natural y mecánica, disfrutando del proceso, nos acerque a la solución o no.

“¿Dónde buscamos el tiempo perdido?”

¡Bestial! Este fue realmente muy bueno. Si esto es un koan o no, yo no lo sé, aunque da lo mismo.

Piensen.

Para mí, el verdadero interés de los Koans está en su capacidad de generar nuevas formas de pensamiento y nuevas respuestas a cualquier pregunta.

El avance está en el proceso y la nueva focalización. Es allí donde encontraremos la solución y eso nos ayudará a estar centrados en le presente.

Se explica perfectamente con el famoso poema de Antonio Machado:

“Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar”.

 Recuerden, la vida feliz se simplifica en la consecución de sueños y la resolución de problemas.

Proceso, focalización diferente y presente.

Aquí está la clave del cambio.

“Dos monjes discutían sobre la bandera del templo que ondeaba al viento.

Uno dijo: “La bandera se mueve”.

El otro dijo: ”El viento se mueve”.

Discutieron de un lado a otro, pero no pudieron ponerse de acuerdo.

Hui-neng, el sexto patriarca, dijo: “¡Caballeros! No es la bandera la que se mueve. No es el viento el que se mueve. Es tu mente la que se mueve”.

Los dos monjes se asombraron.

¿Hasta dónde lo que ocurre, lo hace fuera de nuestra mente? Hemos de trabajar todo lo que acontece y nos afecta fuera de nosotros pero sobre todo, hemos de trabajar nuestro interior, la percepción y la interpretación que hacemos de los acontecimientos externos.

Seguro que han oído frases del tipo: “ese hombre es un asesino, pero claro, su padre fue un asesino”. Y también “ese hombre se hizo misionero, tuvo una infancia muy dura, su padre fue un asesino”.

Los antecedentes son objetivamente iguales, las reacciones totalmente diferentes.La clave está en la focalización y sobre todo en cómo procesamos esos acontecimientos. Los Koans son pruebas para disfrutar del proceso y de una nueva focalización ante lo que se nos plantea al margen del éxito final.

Un monje le preguntó a Kegon: “¿Cómo regresa un iluminado al mundo ordinario?”

Kegon respondió: “Un espejo roto nunca vuelve a reflejarse; las flores caídas nunca vuelven a  las viejas ramas”.

Una vez tomamos y mecanizamos una forma de acometer los retos, los sueños, la vida en todas sus facetas, todo cambia. Ya no se vuelve atrás porque lo hemos interiorizado y lo hemos hecho nuestro.

El siguiente paso es que eso ocurra sin esfuerzo, que fluya, y que lo haga en armonía, sabiendo cuál es nuestra meta y disfrutando del proceso hacia ella como el caminante que avanza por el camino. Cada paso que damos es el que anima al siguiente y así conseguimos una continua retroalimentación.

– Maestro, ¿qué haces tú para estar en el camino verdadero?

– Cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo.

– Pero esas cosas las hace todo el mundo.

– No es cierto. Cuando los demás comen piensan en mil cosas a la vez. Cuando duermen, sueñan con mil cosas a la vez. Por eso yo me diferencio de los demás y estoy en el camino verdadero.

El maestro se concentra en cada pequeño paso, en cada instante de cada acción que realiza. Y lo hace focalizándose en lo bueno de ese instante extrayendo de ese pequeño momento lo que puede ayudarle a ser mejor y sentirse mejor.

Cada suspiro de su vida está centrado en el proceso, en el focalización diferente y positiva, y en el presente.

Este fue el ganador del primer concurso de Koans celebrado en mi bar de copas:

– Maestro, discutí con mi amigo. Me pidió que lo dejase en paz pero como no estaba en paz porque está claramente cabreado, no me aparté de él. ¿Debí dejarlo?

Solo conseguimos pensar y reírnos. Ver cómo debajo de un cliente al que solo conocíamos de tomar copas, había una persona con la capacidad de divertirse pensando, ironía y la profundidad de un Koan, fue un descubrimiento.

En realidad lo único claro que pude sacar de aquél curioso concurso es que las personas estamos deseando pensar de forma diferente.

Nos ayuda a ver que hay otra forma de focalizar, que existen infinitas formas de acometer un reto, que hay múltiples maneras de procesar una misma situación.

Y por último, que todos son válidos si son válidos para ti. Sin importar la forma de llegar a ellos.

Por cierto, escribiendo este texto me he dado cuenta de un detalle curioso: Años después traspasé el bar y a día de hoy, sigue abierto y voy a menudo. Eso sí, ha cambiado de nombre. Ahora se llama, “Maestro”.

Así que, esta vez, me quiero despedir de ustedes con un Koan que espero les haga pensar o les haga reír.

Maestro,

Un despido sin finiquito,

¿es un hasta luego?