Groucho Marx

Julius Henry Marx

Son muchas las frases famosas de este personaje. Irreverentes, inteligentes, descaradas e irrespetuosas podrían, de hecho, definirlo mejor que cualquier biografía.

Hoy os propongo conocer a Groucho a través de ellas porque por encima de todo, son frases sobre la vida.

calumniously online dating apps in india “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.

Un principio sería un conjunto de valores, creencias y normas que nos orientan y conforman nuestra forma de ser.

Partiendo de esta definición, ¿sabemos cuáles son nuestros principios?

Pensemos por un momento y seguro que al menos algunos de ellos, los fundamentales, aparecerán de forma clara en nuestra mente.

¿Pero están nuestros principios en sintonía con los de la mayoría de la sociedad?

Vivimos en la época más justa y desarrollada de la historia. Un momento aparentemente idóneo para poder gestionar los intereses comunes y el bien social conforme a unos principios más o menos estables. Sin embargo, estas líneas fundamentales se montan y desmontan con la misma velocidad que irrumpen otros intereses.

buffalo diamond slot machine Alekseyevka “Bebo para hacer interesantes a los demás.”

Las personas que menos vigilan sus principios son quienes, con la habilidad de un tahúr de manos rápidas, los canjean por cualquier cosa que les interesa según el momento. Y lo hacen para favorecer conveniencias que distan del interés de la mayoría.

Tal vez Groucho Marx tenía razón al “chistear” la frase. De hecho ¿deberían los principios poder cambiarse? Las personas cambian, la sociedad cambia, las circunstancias cambian… ¡todo cambia! Y eso es bueno.

Entonces, quizá los principios de la sociedad ya no sean los correctos.

El problema surge cuando el cambio es únicamente por el interés propio, cuando se hace faltando a las promesas hechas, cuando éste se acomete en contra de lo que siempre se ha defendido y se realiza para permanecer en el poder o salvaguardar los intereses de unos pocos.

Y se hace sin argumentos creíbles para la mayoría de nosotros.

generous in online dating sites Meschede “Tengo la intención de vivir para siempre o morir en el intento.”

¡Ese es el problema!

No estamos entendiendo nuestros principios como esos valores que hacen de nosotros lo que somos sino como aquello que nos permite una cosa y la contraria, es decir, cualquier cosa.

Entonces es cuando podemos afirmar que carecemos de principios.

hoggishly gay dating website near kalgoorlie Es mejor tener unos principios malos que no tener ninguno. No es una frase de Groucho Marx pero suena a él. Al menos tener principios malos te permite comparar y desde ahí, podemos aspirar a la corrección y el cambio.

Deberíamos pedir a todo aquel que ostenta un cargo de poder que explique cuáles son sus principios, cuáles son sus valores y qué pretende hacer con ellos porque esa persona nos representa.

 Y permitirle después que pueda cambiarlos pero siempre dando las oportunas explicaciones que no insulten la lógica más elemental.

spinelessly women seeking men lawton “Inteligencia militar, son dos términos tan contradictorios…”

Hagamos de la gestión y la gobernación algo de elevadas miras y sublimes objetivos pero también de humildes y razonadas explicaciones.

Y entendamos que gobernar sobre todos nosotros, no es algo fácil. Seamos tolerantes y flexibles con los que nos dirigen, pero previa explicación de por qué cambiaron lo que parecía ser innegociable o por qué no cumplieron aquello que juraron hacer y que era lo único sensato.

¿Por qué entonces no se dan estas razones? Seguramente los motivos de su incumplimiento no atiendan al bien común o a lo que la realidad global obligue.

Es fácil el gobierno teórico pero casi imposible poner siempre en práctica lo que parece lo más ético, justo y razonable.

Filosofar sobre los principios es una tarea relativamente sencilla siempre y cuando nos mantengamos en el plano de lo teórico pero el principio de todos los principios debería ser “no hacer daño al prójimo”, ¿no?

Kalispell vegas slots spartacus “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus ojos?”

Los gobernados deberíamos buscar en el interior nuestra auténtica verdad, esa que solo nosotros sabemos para dejar de ser unos hipócritas con la boca llena de deseos de anuncio publicitario y no demandar con sigilo cómo anhelamos vivir.

De no ser así, las sociedades serán ingobernables muy pronto pues no viajan cogidos de la mano los intereses propios de los que nos gobiernan con la doble moral de los gobernados.

“Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero… ¡pero son tan caras!”

Y es que, ¿qué ocurre cuando nuestros principios y los de la sociedad no son los mismos?

Cada uno de nosotros sabe lo que quiere pero no sabe si está dispuesto a pagar por ello. Seguramente, si abonamos el precio de esa vida ideal que todos proclamamos no alcanzaremos el nivel de la vida que deseamos.

¿Estamos dispuestos a seguir nuestros principios o si no nos gusta lo que nos traen, tendremos otros?

 

Les deseo lo mejor a todos y cada uno de ustedes. Es un placer!!!