Anna Coleman Ladd

¡Se le cambió la cara!

Esta expresión coloquial se refiere al asombro o malestar que nos provoca una situación desagrabable.

Es una sensación inquietante, pero temporal. Como cuando te ves con un ojo cerrado en una foto… ¡Bórrala, estoy horrible!

Visualiza tu imagen después de una noche de fiesta y pocas horas de sueño. Y ahora, sin lavarte la cara ni peinarte, sin ponerte una crema o maquillarte, sin las lentillas ni laca ni gomina, sal a la calle y haz tu vida con total normalidad.

No pretendo fastidiarles el día. Solo quiero que reflexionemos sobre dónde decimos que está la belleza y dónde la colocamos en realidad.

La sociedad nos ha impuesto unos cánones de estética mínimos. Uno puede estar feo, o incluso ser feo, ¿pero puede una persona ser estéticamente repugnante y encontrar la felicidad y la aceptación de los demás?

Pensemos en una guerra, en la I Guerra Mundial. El conflicto estalla en nuestras fronteras y decidimos dejar nuestra vida y a nuestros seres queridos para luchar por la libertad y los derechos de nuestra sociedad. Nos ha estallado metralla en la cara y volvemos a casa, con el rostro desfigurado. Nos falta una parte de la boca, la mitad de la nariz y nuestro ojo derecho está atravesado por una enorme cicatriz que une las quemaduras del pómulo con la frente.

¿Qué hacemos? ¿Quién nos besará? ¿Cómo nos mirarán nuestros amigos? ¿Nos mostraríamos en público como si nada o por el contrario nos aislaríamos de todo lugar concurrido?

¿Belleza interior o belleza exterior? Elijan, pero sean sinceros.  Y ante un horrible y repugnante rostro exterior ¿nos conformaríamos con una gran belleza interior?

Cuando leí por primera vez sobre la vida Anna Coleman, me quedé fascinado. Esta mujer valiente y emprendedora, abrió un estudio de máscaras en París para reparar los rostros de los soldados desfigurados durante la I Guerra Mundial.

¡Increíble!

¿Pero por qué lo hizo si lo importante está en la belleza interior? Veréis, estos soldados se han jugado la vida por la libertad y la defensa de nuestros ideales. Ya están en el escalafón más alto de la belleza interior. Pero sin embargo estos hombres no encontraban familia, ni amigos, ni trabajo y terminaban viviendo de noche y en el aislamiento más absoluto. No estaban enfermos más allá de las secuelas estéticas. Sus problemas radicaban en su desagradable aspecto.

“Los soldados permanecían en el hospital largas temporadas sin que ya se pudiera hacer nada por ellos, por el miedo a enfrentarse a la sociedad.”

Ustedes dirán que pasa lo mismo con el dinero, la clase social, la ropa que lleves o el lugar donde vivas.

best free browsing dating sites Yo les digo que no.

Una persona pobre, sin cultura, de baja clase social o que viva en el peor barrio de la ciudad, si es bella tiene, cuanto menos, la aceptación de su entorno.

singles in aschaffenburg weather La Calera La belleza y la fealdad son cartas de presentación. La primera abre puertas, la segunda las cierra.

¡Piénsenlo!

Las máscaras de la señora Anna se deterioraban con el tiempo pero daba igual, siempre era mejor que el verdadero rostro, consecuencia de luchar por defender los valores y las ideas de la sociedad en la que todos vivimos. Eran héroes de un grandioso valor interior, horribles de belleza exterior.

Díganme, ¿quién gana?

Me resulta extraño hablar de este tema tratándolo desde los extremos. Parece que nada debiera tratarse desde el límite pero si nos llenamos la boca de espiritualidad, pongámosla en cuarentena y veremos si supera la prueba.

gay dating site near barkmere qc Comparando dos verdades que parecen absolutas, descubriremos si de verdad soportan o no, la realidad que representan. La filosofía ha tratado la belleza desde distintas teorías y todas parecen tener un punto en común: la belleza es subjetiva. Pero hay una “subjetividad colectiva” que varía en según qué zonas del mundo y según qué tiempos.

En el S. XXI, buscando en Google la palabra “belleza”, el primer resultado es “belleza online” en Amazon, seguido de cientos de tratamientos.

Lleven a su mente a principios del S. XX donde Anna es la directora del más famoso salón de belleza: “El Departamento de Máscaras para la Desfiguración Facial en el Hospital General de Londres”. https://customhome.co.in/16-cat/dating_36.html Un salón de estética donde estaban prohibidos los espejos. El tratamiento consistía en reproducir con máscaras galvanizadas los rostros de los soldados antes de sufrir los horrores de la guerra. Estos hombres eran conocidos como “mutilés”. Unos apestados por culpa de unos cánones que la sociedad ha implantado en nuestro ADN, acompañados de un discurso políticamente correcto. women seeking men icraigslist alaska Terre Haute Pero Komotiní hot roll slot machine lo que nuestra lengua libera, nuestro interior prohíbe.

Anna Coleman no salvó vidas pero salvó almas al devolver a aquellos hombres, un rostro al que mirarse sin horror.

Les deseo a todos ustedes un “bello” día!!!

Winston Churchill

El orondo primer ministro del Reino Unido durante la II Guerra Mundial fumaba grandes puros de la exclusiva marca Romeo y Julieta, bebía Johnnie Walker de etiqueta y tomaba brandy, vinos y champaña para acompañar muchas de sus comidas. También fue un animal político, un gran escritor y un orador increíble cuyos discursos y decisiones fueron clave para vencer a Hitler.

 “Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.

Winston Churchill, ante la Cámara de los Comunes el 13 de Mayo de 1.940.

Sin duda, son palabras de una fuerza y un sentimiento fuera de lo común pero… fueron escritas por Lord Byron en uno de sus poemas en La Edad de Bronce, publicada en 1823. ¡Qué curioso!

En 1843, Giuseppe Garibaldi arengó en estos términos a los soldados que le acompañaban en la defensa de la República Italiana frente a los franceses enviados por Napoleón III. ¡Qué coincidencia!

En 1886 ya hay una referencia muy parecida en la obra Las Bostonianas de Henry James y en 1897, siendo Theodore Roosevelt el Secretario de la Marina Estadounidense, ya utilizó estas palabras en términos muy similares. ¡Qué desconcierto!

¿Son palabras dichas con el corazón o son palabras de contrastada efectividad? Desde el corazón se habla con espontaneidad, desde el corazón no se le dice a nadie que se le quiere recitándole versos de Lorca sin hacerle saber, al menos, que son del poeta.

En 1953, Wiston Churchill recibió el premio nobel de literatura, lo que supuso una gran decepción para él porque su gran anhelo siempre fue recibir el Nobel de la Paz.

Imaginemos…

  • Buenos días, como miembro del Comité Noruego para el Premio Nobel de la Paz, ha sido usted elegido en una prueba piloto para acercar los Premios a la ciudadanía. Debe usted pensar en un personaje histórico que, según su criterio, hubiera sido merecedor del Nobel de la Paz y no lo haya obtenido. Muchas gracias.

¿Cuál sería su personaje? Piénselo un momento.

Estos tres nombres fueron propuestos, y es un dato real, por destacados miembros de la clase política internacional: Adolf Hitler en 1939, Stalin en 1945 y 1948, y Fidel Castro en 2001.

¿Pensó en alguno de ellos? Seguro que no.

En 1940, el Ejército Inglés descubre en su misión “León Marino” que Alemania planea invadir Gran Bretaña y pone en marcha unas oficinas de reclutamiento que conformen la Guardia Nacional para la defensa de la isla.

En sus puertas, un sargento se encarga de arengar  apasionadamente a todos los transeúntes:

– “¡Vamos a defender nuestra patria. Vamos a cumplir nuestro deber. Vamos a dar la vida por nuestros hijos, nuestro país, nuestra historia!”.

– “¡Cuente conmigo, Señor!” – grita un joven entusiasmado – “Es un orgullo defender y luchar por todo en lo que creo”.

¿Por qué quienes van a la guerra y quienes la deciden nunca coinciden?

Los motivos que han provocado una guerra a lo largo de nuestra historia siempre tienen un fondo económico, territorial o de ansias de poder, aunque la excusa sea cualquier otro incidente.

¡Pero los mismos que nos llevan a la guerra después de un tiempo de muertes, destrucción y miseria son los que se sientan a firmar la paz!

¿Acaso este tiempo entre la declaración de guerra y la firma de la paz es necesario?

Me pregunto si ese tiempo no sería más corto si fueran los mandatarios y sus familias quienes sufrieran los horrores del conflicto.

Un buen discurso y las masas es una combinación más efectista que efectiva.

Las guerras son de una ética desconcertante. Alguien tiene que pensar, dirigir y proteger el orden que está en peligro. Protejamos al que puso en peligro el orden que él mismo representa y hagámoslo con nuestras vidas. Y así pasa en el otro bando que manda a sus ejércitos y dejando a buen recaudo y protegido al que tampoco supo mantener la paz. ¡Qué locura la nuestra!

Stalin, Castro y Hitler son propuestos para el Premio Nobel. El gran Churchill plagia su más famosa frase motivadora y fuma puros caros mientras sus tropas pasan hambre. ¿Quién y cómo nos guían?

¿Por qué meterse con Churchill? No lo hago. Todo lo contrario. Él fue un ejemplo de político en tiempos de guerra. Fue un hombre admirable que no tenía problemas para ir al frente, tal era su compromiso. Su figura es esencial para la historia.

Pero mientras existen cartillas de racionamiento, él fuma puros caros y bebe whisky de marca. Mientras los hombres van a la guerra dejando todo atrás por defender unos ideales, él y otros como él quedan en la retaguardia para “planificar y pensar”. Que cuando los hombres escuchan sus discursos llenos de alma, sentimiento y corazón, resulta que han sido sacados de un libro y utilizados en más de una ocasión con el mismo fin por otros dirigentes. Solo eso.

Churchill es una figura de suma importancia en la historia de la humanidad. Fue un gran líder y sería injusto decir lo contrario. De los mejores. Pero amigos, ni siquiera el gran Churchill soporta la comparación del ejercicio ético del poder con el hecho de llevar a un pueblo a la guerra, aunque sea para defender aquello en lo que cree.

Si uno de los mejores pierde ese pulso, del resto, mejor no hablar. Exijamos a nuestros dirigentes un gobierno que procure que nuestras vidas sean mejores y cuya única finalidad esté marcada por el progreso, la búsqueda de la felicidad y la paz.

Les deseo lo mejor a todos y cada uno de ustedes.

Muchas gracias!!!

Milton Erickson

“Nos hemos convertido en una raza de mirones” es una frase demoledora de Stella, la enfermera, en la película de Alfred Hitchock La Ventana Indiscreta.

¿La recuerdan? Un famoso fotógrafo sufre un accidente de tráfico y le escayolan una pierna. Esto hace que el aburrimiento le lleve a pasar todo el tiempo observando a sus vecinos a través de la ventana.

Un hombre debido a su eventual inmovilidad decide espiar a sus vecinos durante días a toda hora. Piénsenlo.

“Su hijo sufre una poliomielitis. Es una enfermedad infecciosa que afecta sobre todo al sistema nervioso destruyendo las neuronas motoras. Es muy grave, no vivirá mucho”.

 Hablaba el Doctor a la madre de Milton H. Erickson a los 17 años.

“No mamá, ahí no. Aparta eso y mueve la cama. Quiero ver a través de la ventana”.

 Esto le repetía a su madre Milton Erickson una y otra vez para poder observar lo que acontecía en la calle desde la cama en que estaba postrado.

L.B.Jefferies, el famoso fotógrafo de la película observaba a sus vecinos durante horas viendo lo que hacían con la única finalidad de matar el aburrimiento y cubrir la curiosidad.

Alfred Hitchock, el director del film, inicia la trama con un plano donde observamos una ventana abriéndose y seguido otro plano secuencia haciendo detalle a las personas que ocupan los departamentos. Focalizando de este modo la intención de la película. Ver que hacen los demás, sin más.

Milton Erickson miraba por la ventana, observaba como jugaban los chicos, analizaba cada uno de los movimientos. ¿Con qué fin? Superar su poliomielitis.

Aquí tenemos la diferencia.

Erickson llegó a quedar parapléjico y estuvo mucho tiempo en silla de ruedas. Miraba a través de la ventana y observaba como aprendía a andar su hermana. De esta forma consiguió dar una y otra vez órdenes a su sistema nervioso hasta volver a andar.

Erickson está considerado el mejor y más grande hipnotista de la historia. Cursó estudios de psicología y medicina.  Es el padre de la Hipnosis Ericksoniana. Fue apodado “Emperador de la Hipnosis”.

Ambos miraban por la ventana. El primero focaliza sus horas y su observación en los demás con el objetivo de ver qué hacen pero sin finalidad más allá de la curiosidad o el puro vouyerismo.

El segundo busca soluciones y mejoras a un problema personal y lo busca como y donde puede. Está postrado.

¿Dónde ponemos nosotros nuestra mirada cuando nos asomamos a una ventana? ¿La ventana de la curiosidad o la ventana del enriquecimiento?

Erickson llega a la conclusión de que todo lo que las personas necesitamos lo tenemos dentro. La solución a nuestros problemas o el mejor desarrollo está en cada uno de nosotros. Todas las experiencias desde que nacemos dejan un poso en nosotros para bien o para mal. Y el mayor porcentaje de ese saber se cobija en el inconsciente. El inconsciente es el depósito de numerosos recursos personales.

La brillantez de Erickson radica en la utilización de la hipnosis y sobre todo del lenguaje hipnótico para llegar a ese inconsciente y que éste nos escuche. La mente inconsciente es nuestro mejor amigo, ese amigo al que no hacemos caso o del que ignoramos su existencia.

Milton Erickson hizo algo increíble. Erickson consiguió volver a andar poniendo el foco en lo que él necesitaba, centrando la mirada en la esencia de uno mismo para habilitar los recursos que ya tenía acumulados. 

El aprendizaje tiene un momento de ebullición y otro de olvido, el crecimiento personal se produce cuando somos capaces de recordar lo aprendido y hacerlo valer en nuestro beneficio.

Ocurre que las experiencias desde que nacemos nos marcan para bien o para mal. Todo aquello que vivimos nos deja huella, y la mayoría en el inconsciente. Pero cómo nos comunicamos con nuestro inconsciente para poder usar todo ese tesoro escondido.

Cada vez que cerramos una ventana indiscreta y abrimos una  ventana de interior estamos acercándonos a él.

El primer paso es abrir siempre la ventana para mirar por el desarrollo y  no por la curiosidad, lo segundo, ahora que sabemos que mucho de lo que miramos se va al inconsciente, es saber sacarlo de allí. Y eso es lo que hizo Milton Erickson. Aprendió a hablar con esa parte de nosotros donde se acumula aquello que conocemos pero que no sabemos que lo tenemos.

Nos ayuda aquello que sabemos, nos perjudica aquello que creemos que sabemos y desconocemos, y por ende, nos minusvalora aquello que conocemos y que no sabemos que lo tenemos.

En el inconsciente acumulamos toda la experiencia pasada pero no sabemos como llegar a ella, ya que está en un plano desconocido.

Milton Erickson utilizó la hipnosis para conseguir el estado en que el inconsciente está receptivo y entonces le habló.

Usted no necesita llegar a esto, pero si puede adaptar lo que Erickson utilizó en sus terapias para acercarse a su inconsciente.

Coloque en su mente una situación que desee solucionar, una cuestión que tenga en estos momentos pendiente de resolver y que no le encuentre salida.  Busque un momento tranquilo, un espacio de paz, un tiempo para relajarse donde nadie le moleste. Sienta como su cuerpo se deja caer sobre el sillón, sienta como se relaja, empezando por los pies, siguiendo por las piernas, su vientre, los hombros, las manos, los brazos, llegando a sus ojos cerrados que pesan como si no pudieran abrirse. Sienta todo lentamente. Ahora verbalice mentalmente la cuestión que le ocupa sin buscar nada, hágalo varias veces, solo enúnciela de forma objetiva. Recuerde con calma situaciones del pasado positivas, agradables, desafíos resueltos con éxito. Contémplelos como mero espectador. Siga relajado, observe como baja su ritmo cardiaco y su respiración se ralentiza. En este momento háblele a su inconsciente sin límites, sin barreras y con mucha confianza. En positivo, generando ilusión. Cualquier sonido exterior le es agradable, le acompaña, le ayuda a entrar en trance. Su cuerpo está totalmente relajado.

Ahora localice en su mente una situación del pasado donde fue  protagonista, donde el éxito, la inspiración y el desarrollo de lo que allí paso fue grato y satisfactorio. Deje que su mente inconsciente vaya de un lado a otro y encuentre lo que desea, la solución que busca. Confíe.

En ese momento está hablando con su mente inconsciente y ella le va a descubrir conocimientos y habilidades que no sabía que tenía, y con calma observará y recordará todo lo que su inconsciente le quiere mostrar.

No necesita buscar, solo necesita relajarse y dejar que su baúl de conocimientos ponga a su disposición la habilidad que necesita para resolver la situación que le ocupa.

Si tiene una cuestión que resolver, un reto que vencer o algún problema que solucionar. Piense en ello. Y entonces busque el momento de relajación, de descanso, hágalo siguiendo estas pautas, y deje que le hable su inconsciente.

Hágalo, una y otra vez, cada vez que lo necesite.

Está hablando con la experiencia acumulada que no tiene en la memoria, está tocando a la puerta de todos los poderes naturales que no utiliza y que debe aprovechar.

¿Por qué hacer esto? Estamos aquí para aprender y para usar todas aquellas herramientas que nos faciliten la vida. Abrimos demasiadas ventanas y la mayoría indiscretas. Tal vez debiéramos mirarnos más a los espejos y abrir las ventanas que dan al interior,  las que nos conducen a nuestro propio conocimiento, recordando, viendo y analizando todo aquello que es ya experiencia y que hemos denostado por olvido, descuido y por mirar a través de la ventana al prójimo.

En una cultura en al que se habla y se habla y no se dice nada, igualmente se mira y se mira pero no se ve nada.

Mi principal deseo con esta publicación de Erickson es que seamos capaces de tomar consciencia de que tenemos que ocuparnos de crecer, y que muchas veces buscamos fuera de nosotros lo que tenemos dentro porque la experiencia lo ha depositado en una parte con la que no sabemos hablar. Esto nos puede acercar a ella. Y sobre todo observemos cual es el objetivo de nuestra mirada al asomarnos por la ventana.

¿Curiosidad o crecimiento? ¿La ventana de Hitchock o la ventana de Erickson?

Les deseo lo mejor a todos y cada uno de ustedes!!!

Gabriela Mistral

Poeta, activista, diplomática, pedagoga y sobre todo maestra, fue la primera mujer latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura.

Cuentan que cuando recibió la noticia, no sabía qué vestido debía ponerse, y lo peor de todo, no tenía dinero para comprar uno. Fue el embajador de Chile quien se encargó de que se lo confeccionasen.

Su verdadero nombre era Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Su pseudónimo tiene origen en la admiración que profesaba por dos poetas, el italiano Gabriele D’Annunzio y el francés Frédéric Mistral.

 “El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde”.

Gabriela estaba obsesionada con la infancia y su educación. Sentía que la maestría era lo más importante de su vida.

 “Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en la sala de clase. Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra”.

Enseñar con todo, en todo momento y en todo lugar. Esto supone tiempo, disposición, dedicación y responsabilidad, no solo de los maestros sino de cada uno de nosotros.

¿Están las instituciones en esta labor?

¿Nos estamos ocupando de nuestros jóvenes?

¿Están los jóvenes ocupándose de su futuro?

Si hiciésemos estas preguntas a cualquier político de nuestro país nos responderían que el joven es perfecto y que las instituciones están haciendo esto y aquello, alabando la sacrificada labor de los padres y la admirable dedicación de los docentes.

Si esta cuestión la planteamos en la docencia, la mayoría está en plena dedicación y excelente actitud pero les faltan medios.

Si nos preguntan a los padres, nos quejaremos de que no tenemos tiempo, de la falta de subvenciones y del alto precio de las matrículas y los libros.

Y si hablamos con los jóvenes, se quejarán de la falta de oportunidades, de la escasez de becas y de las pocas salidas profesionales.

Señores, algo se nos está escapando a todos.

 “Todo esfuerzo que no es sostenible, se pierde”.

Todo esfuerzo que no es planificado, compartido y comprometido, no es esfuerzo útil o al menos, inteligente.

Gabriela Mistral hablaba de la “Escuela Nueva” o la “Escuela Activa” y sombreaba tres piezas imprescindibles: la maestra, los padres y el alumno. Tal vez habría que añadir a las instituciones y por ende, a sus políticas educativas.

Entonces, ¿cuál es el problema del fracaso actual en la educación de nuestros jóvenes?

Seguramente habría que poner en duda el nivel de responsabilidad de todas y cada una de las partes. Y digo todas.

Gabriela Mistral comenzó de maestra de escuela a los 14 años en un pequeño pueblo de Chile. Allí no estaban muy contentos con que les hubieran mandado una mujer tan joven y este hecho, hizo que no sumase muchas amistades en aquella época. Ella habló después de este período y lo llamó “el oficio lateral”. Esto es, la formación autodidacta; leía centenares de libros prestados, no tenía los medios técnicos de ahora ni grandes bibliotecas, ni subvenciones, ni becas de formación.

No digo que la solución sea que uno estudie por su cuenta, que se busque la vida. Digo que no hay excusas para ninguna de las partes en este juego tan importante.

Las instituciones tienen los medios, el personal y la obligación.

Los padres tenemos la responsabilidad y mucha obligación.

La maestría tiene el tiempo, la responsabilidad, los conocimientos, el oficio y la obligación.

Los jóvenes, tienen todo el tiempo, todas las posibilidades, toda la responsabilidad y toda la obligación.

Parece ser que lo que nos une a todos es la obligación. Y aquí está el problema.

Gabriela Mistral conocía su obligación para con los demás y para con ella misma. Ese era su “oficio lateral” y no buscaba excusas.

La omisión y dejación del deber es uno de los mayores problemas de nuestra sociedad porque tenemos la obligación de hacer.

Dejamos todo en manos de las otras partes, excusándonos así de nuestros fracasos. Y cada una de las partes tiene “su obligación”. Una “obligación de hacer” de inexcusable cumplimiento.

 “No hay nada más triste que un alumno compruebe que su clase equivale a su texto”.

¿Qué nos está diciendo la premio nobel? Que no vale solo con los contenidos. Que eso ya está en los libros. Que el profesor “debe más” a su tarea. Que hay ejemplos que debatir, experiencias que contar, prácticas que realizar, explicaciones que dar y mucha dedicación que ofrecer más allá del simple texto y que todo eso junto es la educación.

Que no vale con que los padres paguemos la matrícula del colegio de nuestros hijos, vayamos una vez a hablar con el tutor y revisemos las notas. Que hay que leer con ellos, hablar con ellos, dedicarles tiempo y esfuerzo y acompañarlos en su educación.

Que no vale con que las instituciones construyan colegios, aprueben unas becas, y paguen a los educadores. Tienen que preguntar a los alumnos, tienen que buscar el consenso en las políticas de educación, tienen que dar y exigir a los padres, a los profesores y los educados. Y todo eso, previo cumplimiento de todo lo que conlleva un buen proyecto educativo.

Y por último, nuestros hijos.  

No es suficiente con que asistan al centro, no es suficiente con aprobar y luego quejarse de la falta de oportunidades. ¡Vuestra educación no es de nadie en más porcentaje que de cada uno de vosotros!

Gabriela mistral fue premio nobel y profesora de Pablo Neruda.

Nosotros  sólo tenemos que ser responsables.

Un fuerte abrazo para todos y cada uno de ustedes. Les deseo lo mejor.

Alejandro Jodorowsky

Hace unos años, tuve la oportunidad de conocer a Alejandro Jodorowsky en Barcelona. Es un hombre singular, poderoso, fascinante.

Solo puedo decir que es una persona que vive donde vivimos todos pero no vive igual.

He leído casi todos sus libros y algunos relatos de su vida parecen ciencia ficción. Y quizá lo sean pero eso no es lo importante; contienen enseñanzas, te hablan, te ayudan a pensar, a ver diferente, a sentir, a no limitarte, a buscar y descubrir, a arriesgar, a ser transversal, te remueven y te hacen sentir vivo.

De todo el conocimiento y experiencia que Jodorowsky recoge en sus libros podemos extraer numerosas enseñanzas, reflexiones y anécdotas de vida que, nos enseñen o no, no dejan a nadie indiferente.

-Maestro, ¿dibujan a san Pedro con tantas llaves porque el paraíso tiene muchas puertas?

-No. El paraíso tiene una sola puerta, y muy estrecha. Todas esas llaves sirven para la misma puerta y no son de san Pedro sino de los que ya entraron. Cada uno de nosotros recibe una llave y solo con ella podemos abrir la puerta del paraíso. ¡No puedes entrar pidiendo llaves prestadas!

-¿Y dónde tengo mi llave, maestro?

-No te lo puedo decir. Tienes toda la vida para encontrarla dentro de ti mismo.

(La vida es un cuento)

Sé valiente, pero ¿quién acepta la responsabilidad de su destino?

Buscamos soluciones en lo ajeno, en lo externo, en lo que tiene otro o en lo que alguien nos ofrece y nos quiere mostrar. Y todo está bien pero no todo es válido.

Una pareja de turistas enamorados se halla en un cerro de Valparaiso. La noche es clara y a sus pies se despliega la magnífica bahía, con su agua oscura y el gran arco formado por las luces de la ciudad.

-¡Mira, querido, todas esas luces! –exclama la joven mujer- Son otras tantas personas que viven, aman, comen, duermen, sueñan…

-Pues… -interviene su acompañante- yo creí que todos esos pequeños puntos luminosos eran simplemente luces.

(Cabaret Místico)

Sé inteligente, pero ¿quién es tan sabio como para hacerse grande con quien no piensa igual? ¿Quién aprende de todo?

Sabio y receptivo son nombre y apellido de una misma persona.

Va a nacer mi primer hijo. ¿Qué me recomiendas para ser un buen padre?

-Ámalo pensando que no viene a realizarte a ti sino a realizarse él. Olvida tus planes y ayúdalo a ser él mismo. Permite que te enseñe.

(Ojo de Oro)

Sé humilde, pero ¿quién permite que su hijo le enseñe?

Enseñar a alguien es imposible sin aprender de él.

Siempre enseñamos a nuestros hijos sin pararnos a pensar que de todo y de todos se aprende. Y mucho más de nuestros hijos.

¡No os ocupéis de lo que digan de vosotros! ¡No toméis nota de las críticas que os hacen! ¡Avanzad! ¡No os dejéis demoler! ¡Sed impecables e implacables! ¡Continuad, cueste lo que cueste! ¡No hay ningún compromiso! ¡No aceptéis aproximaciones! ¡Si queréis algo, rechazad los sustitutos, los derivados similares a esa cosa! ¡Que sea exactamente lo que deseáis! ¡No hagáis concesiones!

(Evangelios para sanar)

Sé firme, pero ¿quién avanza hacia su objetivo sin mirar a los lados?

Parece cierto que en nuestro camino sean más importantes los lados que el objetivo y por eso, en ocasiones nos desviamos de lo deseado para terminar llegando a otro lugar, o peor, a ningún sitio.

Lo venían siguiendo sus huellas. Huyó de ellas hasta caer muerto de fatiga.

(Cuentos mágicos y del intramundo)

Sé realista, pero ¿quién nos va a seguir a nosotros?

La obsesión siempre es desmedida y esto lleva al desequilibrio donde no se puede encontrar la paz.

La importancia de lo que nos rodea en la mayoría de los casos, es la que nosotros otorgamos a los acontecimientos. Vivimos en constante alarma por cosas que no nos hacen daño, que apenas nos influyen ni nos perturban. Conseguimos al final que todo ello ocurra.

Pocos sobrevivirán. En un futuro cercano los pobres tendrán quizás mejores trajes, habitación y comida, pero seguirán siendo pobres; es decir, cada vez más endeudados con el poder, si ya no pagando con sangre y pulmones, dando, en cambio, algo tan precioso como su risa, y también la inteligencia. El pobre se convertirá en un acomodado tonto grave. ¿Conclusión evidente? ¡Lo principal es sobrevivir!

(Donde mejor canta un pájaro)

Sé inconformista, pero ¿quién se atreverá con su revolución individual?

Cuando lo principal es mantener lo básico, todo lo demás sobra. En buena parte del planeta esto no tiene discusión. Es así.

En la sociedad en la que hemos tenido la suerte de nacer, la más desarrollada de toda la historia, debemos cuidarnos todos de hacia dónde vamos.

Muchos aspectos nos llevan a pensar sólo en sobrevivir y compramos otros muchos como fórmula de felicidad sin darnos cuenta de que nos abocan hacia el pensamiento del “no me quejo, que podría ir a peor” o “tampoco está tan mal”.

Si consiguen mantenernos contentos con un “euro” por encima del umbral de nuestras necesidades, habrán ganado. No sé quién, pero nos habrán vencido.

¿Es mejor no llegar a cubrir esas necesidades? Tal vez en ese momento ya nada quede y empiece un nuevo modo de pensamiento que busque otra realidad mejor.

Ese “euro” sobrante nos mantiene en la esperanza, en la ilusión y muchas veces nos aquieta, nos amansa y acomoda.

Y no es la revolución global de las masas lo que cambia esto. Llena está la historia de ellas y aquí estamos. El único camino es la toma de consciencia individual, aunque también sea el más difícil.

Sean felices, pero ¿quién necesita excusas para ello?

Les deseo lo mejor a todos y cada uno de ustedes.

Groucho Marx

Julius Henry Marx

Son muchas las frases famosas de este personaje. Irreverentes, inteligentes, descaradas e irrespetuosas podrían, de hecho, definirlo mejor que cualquier biografía.

Hoy os propongo conocer a Groucho a través de ellas porque por encima de todo, son frases sobre la vida.

“Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.

Un principio sería un conjunto de valores, creencias y normas que nos orientan y conforman nuestra forma de ser.

Partiendo de esta definición, ¿sabemos cuáles son nuestros principios?

Pensemos por un momento y seguro que al menos algunos de ellos, los fundamentales, aparecerán de forma clara en nuestra mente.

¿Pero están nuestros principios en sintonía con los de la mayoría de la sociedad?

Vivimos en la época más justa y desarrollada de la historia. Un momento aparentemente idóneo para poder gestionar los intereses comunes y el bien social conforme a unos principios más o menos estables. Sin embargo, estas líneas fundamentales se montan y desmontan con la misma velocidad que irrumpen otros intereses.

“Bebo para hacer interesantes a los demás.”

Las personas que menos vigilan sus principios son quienes, con la habilidad de un tahúr de manos rápidas, los canjean por cualquier cosa que les interesa según el momento. Y lo hacen para favorecer conveniencias que distan del interés de la mayoría.

Tal vez Groucho Marx tenía razón al “chistear” la frase. De hecho ¿deberían los principios poder cambiarse? Las personas cambian, la sociedad cambia, las circunstancias cambian… ¡todo cambia! Y eso es bueno.

Entonces, quizá los principios de la sociedad ya no sean los correctos.

El problema surge cuando el cambio es únicamente por el interés propio, cuando se hace faltando a las promesas hechas, cuando éste se acomete en contra de lo que siempre se ha defendido y se realiza para permanecer en el poder o salvaguardar los intereses de unos pocos.

Y se hace sin argumentos creíbles para la mayoría de nosotros.

“Tengo la intención de vivir para siempre o morir en el intento.”

¡Ese es el problema!

No estamos entendiendo nuestros principios como esos valores que hacen de nosotros lo que somos sino como aquello que nos permite una cosa y la contraria, es decir, cualquier cosa.

Entonces es cuando podemos afirmar que carecemos de principios.

Es mejor tener unos principios malos que no tener ninguno. No es una frase de Groucho Marx pero suena a él. Al menos tener principios malos te permite comparar y desde ahí, podemos aspirar a la corrección y el cambio.

Deberíamos pedir a todo aquel que ostenta un cargo de poder que explique cuáles son sus principios, cuáles son sus valores y qué pretende hacer con ellos porque esa persona nos representa.

 Y permitirle después que pueda cambiarlos pero siempre dando las oportunas explicaciones que no insulten la lógica más elemental.

“Inteligencia militar, son dos términos tan contradictorios…”

Hagamos de la gestión y la gobernación algo de elevadas miras y sublimes objetivos pero también de humildes y razonadas explicaciones.

Y entendamos que gobernar sobre todos nosotros, no es algo fácil. Seamos tolerantes y flexibles con los que nos dirigen, pero previa explicación de por qué cambiaron lo que parecía ser innegociable o por qué no cumplieron aquello que juraron hacer y que era lo único sensato.

¿Por qué entonces no se dan estas razones? Seguramente los motivos de su incumplimiento no atiendan al bien común o a lo que la realidad global obligue.

Es fácil el gobierno teórico pero casi imposible poner siempre en práctica lo que parece lo más ético, justo y razonable.

Filosofar sobre los principios es una tarea relativamente sencilla siempre y cuando nos mantengamos en el plano de lo teórico pero el principio de todos los principios debería ser “no hacer daño al prójimo”, ¿no?

“¿A quién va usted a creer, a mí o a sus ojos?”

Los gobernados deberíamos buscar en el interior nuestra auténtica verdad, esa que solo nosotros sabemos para dejar de ser unos hipócritas con la boca llena de deseos de anuncio publicitario y no demandar con sigilo cómo anhelamos vivir.

De no ser así, las sociedades serán ingobernables muy pronto pues no viajan cogidos de la mano los intereses propios de los que nos gobiernan con la doble moral de los gobernados.

“Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero… ¡pero son tan caras!”

Y es que, ¿qué ocurre cuando nuestros principios y los de la sociedad no son los mismos?

Cada uno de nosotros sabe lo que quiere pero no sabe si está dispuesto a pagar por ello. Seguramente, si abonamos el precio de esa vida ideal que todos proclamamos no alcanzaremos el nivel de la vida que deseamos.

¿Estamos dispuestos a seguir nuestros principios o si no nos gusta lo que nos traen, tendremos otros?

 

Les deseo lo mejor a todos y cada uno de ustedes. Es un placer!!!

Marco Aurelio

“El control de todo lo que acontece dentro y fuera de nosotros nos acerca a la felicidad“.

Imaginad un libro que recoge las grandes ideas de los nuevos pensadores de nuestro tiempo, y al abrir la primera página descubrís que fue escrito en el S. III d. C.

Lean Meditaciones de Marco Aurelio.

Estando acorralados por best sellers sobre nuevas filosofías empeñadas en  enseñarnos a ver, sentir, hacer y vivir, debo decirles que este libro posee esos “genuinos mantras” en estado puro.

¿No me creen? ¡Vamos allá!

  1. La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella.
  2. No lo hagas si no conviene; no lo digas si no es verdad.
  3. Tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos. Date cuenta de esto, y encontrarás la fuerza.
  4. Todo lo que escuchamos es opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no es verdad.

Y podría seguir.

Es increíble que desdeñemos toda la sabiduría que atesoran los autores clásicos pero después paguemos para escuchar y seguir las técnicas de cualquier gurú moderno, solo porque se anuncian en televisión o las sigue algún famoso.

Marco Aurelio escribió este libro, considerado como uno de los mejores manuales de ética, como guía de desarrollo personal tratando de alcanzar la tranquilidad de ánimo. Fue el autor de su propio libro de autoayuda.

Cuando la ciudad de Roma agasajaba a algún general victorioso, se le hacía acompañar por un esclavo que caminaba a escasos pasos de él repitiendo: “¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un hombre”. Era lo que los romanos llamaban el Memento mori: recuerda que morirás. Se decía que al señalarle la fugacidad de la vida, le hacían ver que no era un dios omnipotente e inmortal.

Así, cuando el pueblo aclamaba a Marco Aurelio durante sus paseos, un esclavo se acercaba para susurrarle al oído: “Recuerda, solo eres un hombre”. El emperador se aplicaba cada día la humildad que sus generales solo recibían después de sus grandes victorias.

Marco Aurelio vivía como pensaba y sustentaba sus actos en la razón.

El recuerdo después de la muerte, solo es vacío. Estamos en este mundo apenas un instante para después caer en el completo olvido. Ocupamos en el mejor de los casos, un pequeño espacio que nadie echa en falta cuando desaparecemos.

Mira tras de ti, recuerda que solo eres un hombre

Les contaré algo que me ocurrió hace unos días mientras releía a Marco Aurelio y repasaba las anotaciones que hice en el libro hace años. Dejé apoyado el libro sobre la cama y cerré los ojos…

Estaba sentado junto a miles de personas en un gran estadio. De pronto, unos personaje fueron saliendo, uno a uno, hasta el centro del campo. Se produjo un gran silencio. Se podían ver sus rostros por las grandes pantallas y nadie sabía que hacían allí en lugar de los jugadores que todos esperábamos. Cada uno de ellos se acercó a un micrófono y ante la mirada atónita de los espectadores, comenzaron a presentarse:

–      Soy Grover Cleveland.

–      Yo soy Probo.

–      Nikos Macchlas.

–      Yo Megan Young.

–      Y yo Kip Young.

–      Mi nombre es Tulga.

–      Y el mío Walter Brennan.

–      Me presentaré, soy Rouget de Lisle.

El público se miraba incrédulo: ¿Quién es esta gente? ¿Es una broma? ¿Qué hacen estos pringaos?

¿Les suenan esos nombres? A mí tampoco.

Grover Cleveland fue presidente de los EEUU durante cuatro años.

Probo fue un emperador romano.

Nikos Macchlas ganó la bota de oro.

Megan Young fue Miss Mundo en 2013.

Kip Young fue Premio Nobel de Física en 2017.

Tulga fue un rey visigodo.

Walter Brennan fue ganador de tres Oscar. Sólo tres interpretes masculinos lo han conseguido.

Rouget de Lisle compuso La Marsellesa.

La lista sería infinita. Hombres y mujeres que lo fueron todo en su época y que ahora nadie conoce sus nombres.

“Recuerdo a los hombres famosos del pasado: Alejandro, Pompeyo, Julio César, Sócrates y tantos otros; y me pregunto: Ahora, ¿dónde están? ¡Cuánto han luchado para luego morir y volverse tierra…!”

Marco Aurelio

¿Qué pasaría hoy si hiciéramos una lista con cada uno de nuestros nombres, la  subiéramos a internet y preguntáramos: “¿Quién nos conoce?”

La respuesta es obvia: nadie. Pero con el agravante de que todavía estamos vivos.

No quiero que nos sintamos mal pero es importante que asumamos que no somos nadie en la globalidad, que no seremos nadie en la historia y que con suerte, de nosotros se acordarán nuestros hijos y algún nieto. No más. No le den más vueltas.

¿Es duro? ¡Ja, ja, ja!

Lo sé.

Tomar conciencia de este hecho es fundamental.

Uno empieza a valorar qué cosas son las importantes, se vacuna contra la arrogancia y la prepotencia, y aprende a disfrutar de los pequeños detalles, de los momentos más sencillos.

Todo pasa a un segundo plano cuando asumimos y analizamos que si todas estas personas, que en su época fueron lo más, no son recordadas, nosotros no lo seremos tampoco.

Nuestra fama será efímera, nuestro recuerdo fugaz y nuestro personaje, en el mejor de los casos, olvidado.

“Recuerda, solo eres un hombre”.

“Recuerda, solo eres una mujer”.

Recuerda, eso no es un problema.

Les deseo lo mejor a todos y cada uno de ustedes!!!

Salvador Dalí

Su figura, la de un genio.

Su método, el paranoico-crítico.

Su vida la de un loco.

Su obra única.

Su legado maravilloso.

Su nombre: Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domenèch.

Hace años cayó en mis manos un regalo magnífico y desconcertante,“Salvador Dalí: Obra Completa, Textos Autobiográficos. (Volumen I y II)”.

Cada día no sabía si dejar de leer o descubrir cuál sería la siguiente idea de este iluminado.

Algunas de sus anécdotas e historias resumen quién fue Salvador Dalí:

  • Le pusieron el nombre de su hermano, fallecido poco antes de que él naciera. Este hecho le marcó durante toda la vida.
  • Fue expulsado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando por manifestar que no había nadie en condiciones de poder examinarlo.
  • Su bigote se debe a su admiración por Velázquez.
  • Fue el creador del logo de Chupa Chups.
  • Colaboró con Walt Disney en la película “Destino”.
  • Realizó el diseño de una falla de Valencia “La corrida de los toros surrealistas”.
  • Colaboró con Luis Buñuel en el cortometraje “Un perro andaluz”.
  • Obsesionado por la interpretación de los sueños tras leer las obras completas de Sigmund Freud, acabó trasladando sus teorías a todo lo que pasaba a su alrededor, por más casual que pareciera.
  • Le encantaba jugar al futbol.
  • Cuentan que cuando iba a comer, pagaba firmando por detrás sus talones bancarios, añadiendo un dibujo. El dueño del restaurante no solía cobrar el talón.

ANDWHAT!!!

“Hablen de Dalí, aunque sea para bien”.

¿Qué pasa por la cabeza de alguien capaz de decir esta frase? ¿Es  egocéntrico, un arrogante o es sencillamente único?

No lo sé.

Si la aceptación de uno mismo es el primer paso para la humildad, sin duda, no hay mayor signo de ésta que estar por encima de lo que digan los demás.

En ese caso, Dalí era un personaje humilde.

Si por el contrario sólo buscaba que hablasen de él a cualquier precio, estaremos ante un personaje con una total falta de seguridad en si mismo.

También pudiera ser que esta frase fuera obra de alguien que está por encima de las críticasy nada le afecta, permitiéndose no dar ninguna importancia a lo que la sociedad piense de él.

Pero, ¿y si fuese simplemente la frase de alguien que dice lo primero que le viene a la cabeza? Entonces somos nosotros los que, asumiendo que es un genio, intentamos dar sentido a todo lo que hace o dice.

En cualquier caso y jugando a ser Dalí, será el resultado de la interpretación que cada uno haga de esta frase.

Os invito a que durante todo un día, juguéis a entender todo aquello que pasa alrededor buscando una lógica distinta a la habitual. Mejor solo durante unas horas. ¡Es realmente demoledor!

Ya que todo es interpretable y nada es absoluto, los efectos serán totalmente distintos dependiendo de cómo interpretemos cada cosa que nos suceda, cada palabra que digamos o cada uno nuestros sentimientos.

“Hablen de MÍ, aunque sea para bien”.

¿Seríamos capaces de firmar esta frase?

O mejor aún, ¿seríamos capaces de soportar sus consecuencias?

La frase es muy buena para Dalí, pero solo será buena para nosotros si aprendemos algo de ella, si nos es útil.

¿Cómo adaptarías esta frase a ti mismo?

Os propongo otro juego. ¡Este es más sencillo! Son solo 5 preguntas.

1 – ¿Nos debe importar lo que digan de nosotros?

Es fácil decir que no, pero es difícil no buscar la aprobación social.

2 – ¿Nos importa la popularidad y que se hable de nosotros?

Una vez más, casi todos diríamos que no pero… ¿quién eras en el instituto? ¿Qué lugar ocupas en tu círculo de amigos? ¿Y en tu trabajo? ¿Te hubiera gustado ocupar otro? Sea cual sea tu respuesta, denota tu grado de popularidad.

3 – ¿Necesitamos estar en boca de los demás o no existimos?

Quizá en la era de las redes sociales todos buscamos cierto grado de notoriedad. ¡Quizá todos la tenemos ya! Popularidad es igual a existencia. Sobre todo a nivel profesional. Y ahora, vuelve a hacerte las preguntas 1, 2 y 3.

4 – ¿Y si hablaran de nosotros pero mal?

Nos guste o no, la seguridad en uno mismo depende de la visión que los demás tienen de nosotros. ¿Pero qué parcela de eso estás dispuesto a dejar en manos de los demás?

5 – ¿Qué somos capaces de hacer para conseguir que se hable de nosotros?

El fin lo justifica todo. Lo justifica casi todo. Justifica algunas cosas. Lo importante no es el fin sino el camino. ¿Cuál sería tu respuesta? Quizá Dalí diría que ninguna de las anteriores.

Os aseguro que si respondemos con tranquilidad y total sinceridad a estas preguntas, estaremos más cerca del “Genio de Cadaqués”.

“Hablen de mi, aunque sea para bien”.

Gracias Dalí, pero no!!!

Facundo Cabral

– “¿Hay trabajo?”. Fue lo que Facundo Cabral preguntó a Eva Perón al saltarse el control presidencial con tan sólo nueve años de edad.

– “Por fin, alguien que pide trabajo y no limosna. Por supuesto que hay trabajo. Siempre hay trabajo”, le contestó Eva Perón.

Este hecho, cuenta el bueno de Facundo que cambió su vida y la de su familia. A partir de ese momento tuvieron techo y comida.

Cantautor, poeta, escritor, filósofo y libre pensador argentino. Fue mensajero de la Unesco.

Hombre de vida muy dura, abandonado por su padre junto a su madre y sus hermanos, pasó hambre, vivió en la calle y estuvo en la cárcel, donde aprendió a leer y escribir.

Se hizo famoso con la canción “No soy de aquí ni soy de allá” interpretada por grandes autores.

Siempre alardeó de no tener residencia fija, de no tener casa. Viajó a más de 160 países viviendo en hoteles, por lo que se definía como un “vagabundo first class”.

Murió asesinado por unos sicarios en Guatemala. Seguramente por error.

Os invito a que escuchéis alguna de sus entrevistas. Son una mezcla de filosofía vital y humor.

“Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida.”

ANDWHAT!!!

Al leer la frase me acordé de una película que vi hace años: “El guerrero pacífico”. Se trata de un film repleto de frases y pensamientos que invitan a la reflexión. Recuerdo uno de ellos especialmente: “¿Dónde estás? Aquí; ¿Qué hora es? Ahora; ¿Quién eres? Este momento”.

Siempre es presente. No existe el pasado más allá de los que nos aportó, no existe el futuro más allá de lo que esperamos de él.

No hay espacio para la inacción, no hay momento para postergar, ni aliento que no tenga un objetivo que no sea respirar cada instante, no hay tiempo que perder, no hay sueño que retrasar, no hay nada que no podamos empezar ya.

Pensadlo, es así.

El pasado es experiencia.

El presente es acción y resolución.

El futuro es un maravilloso sueño.

Analiza el pasado y saca tus conclusiones; vive el presente y disfrútalo; imagina el futuro y sonríele.

Solo puedo deciros que cuidemos nuestro presente, porque en él viviremos el resto de nuestras vidas!!!

Andrew Vachss

ANDREW VACHSS : estoy en la búsqueda de lo que no puede ser alcanzado:   la perfección.
A este escritor americano que prodigó el estilo Hard Boiled ( un subgénero de la novela negra) nacido en 1.942 y que ejerció de abogado, investigador federal, fue enviado de la ONU en Biafra, además de galardonado con numerosos premios literarios se le atribuye esta frase

ANDWHAT!!! Puesto que la perfección no existe buscaremos la excelencia. Pero sólo hay una manera de llegar a ella, y es buscando la perfección.

En todo ámbito de la vida que  busquemos avanzar y perfeccionar debemos sumar elementos, herramientas, espacios, destrezas, habilidades, conocimientos, etc que nos acerquen “al mejor hacer”. Estos campos son ilimitados, pero  lejos de llevarnos a la decepción hemos de tomarlos como un modo de continua evolución y mejora.

Desde ANDWHAT!!! Pretendemos buscar la perfección a sabiendas que no podremos conseguirla y en la seguridad de que es el único y mejor camino para asegurar el máximo desarrollo de cada uno de los temas, ideas, servicios, negocios y contenidos que desde esta plataforma te ofrecemos.

Desde muchos ámbitos y disciplinas se acomodan y estructuran herramientas para el desarrollo de un objetivo atendiendo a que éste sea alcanzable. Y es cierto, pero el término “alcanzable” es muy peligroso para el hombre. Ya que suele ir acompañado de la mano de un vocablo más amable y agradecido como es “ comodidad”. Y ahí tenemos el peligro de nuestro desarrollo, de nuestro crecimiento, de nuestros retos.

Por eso salgamos de nuestra zona de confort, miremos donde no llegamos a ver, donde nos da miedo. El miedo es la falta de control. El control se adquiere conviviendo continuamente con el riesgo, jjjjjj. Es así. No hay otra forma.

Busquemos, entonces las estrellas. Hagamos como aquel arquero que decidió llegar con sus flechas a la luna y entrenaba día y noche. Jamás consiguió llegar a la luna, pero sí consiguió ser el mejor arquero.  Luchemos para conseguir sueños imposibles. Es en ese camino donde encontraremos nuestra grandeza. Esa es la clave para la consecución de objetivos y el encuentro con la excelencia. La búsqueda de lo que no puede ser alcanzado: la perfección.